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El término lo acuñó en 1992 el científico e investigador Thomas P. Caudell mientras desarrollaba uno de los aviones más famosos del mundo: el Boeing 747. Caudell observó que los operarios encargados del ensamblaje de la nueva aeronave perdían demasiado tiempo interpretando las instrucciones y pensó: ¿Qué pasaría si tuvieran acceso a una pantalla que les guiase durante la instalación? El invento no triunfó, pero en ese preciso momento nacía el concepto de Realidad Aumentada (RA).

La realidad aumentada está aquí, ya sea que te guste o no, pero mientras Facebook, Google, Amazon o Apple pueden construir experiencias centrales alrededor de la cámara del teléfono inteligente, algunas aplicaciones existentes ya son líderes en el campo.

Primero, Snapchat. No se puede desplazar a través de un feed de redes sociales sin ver uno de los filtros de Snapchat, que son realmente sólo superposiciones RA. Reconocen aspectos de mi rostro y reaccionan digitalmente, en tiempo real, mientras hablo, me muevo o hago expresiones faciales. La magia ocurre localmente en el dispositivo y en el back-end de Snapchat, pero la mayoría de los fans de Snapchat probablemente no piensan en la parte «cómo» de la ecuación: es solo diversión.

El siguiente es Memoji de Lightricks, que convierte cualquier selfie en un emoji animado. Lightricks también está detrás de Facetune, que utiliza el aprendizaje de la máquina para permitir que la gente cambie completamente su apariencia en la aplicación: darse una nueva nariz, barbilla, mejillas, dientes, etc.

Luego está Faceapp, que puede modificar una foto para que la persona que aparece en ella sonría, cambie de género, se vea mayor o se vea más joven. Aunque no es perfecta, es otro gran ejemplo de una experiencia RA disfrazada.

Éstos son algunos ejemplos simples, pero seguramente ya te vas imaginando por dónde va la cosa. Los puntos de venta ya están experimentando con RA para vender productos, desde Ikea a Home Depot y Lowe’s. ¿Quieres remodelar? Toma una foto de una habitación en tu casa, descarga las aplicaciones de las ferreterías y prueba diferentes colores de pintura en tiempo real.

Estas experiencias no serán vendidas o posicionadas como «realidad aumentada». En su lugar, su valor se acercará furtivamente a los consumidores y la adopción será bastante natural. Pero lo común aquí es cómo las primeras experiencias de los consumidores con RA pasarán a través de la cámara del smartphone. A medida que estas cámaras se vuelven más capaces y realizan una detección de profundidad completa y escaneo 3D del espacio físico, los desarrolladores y los proveedores de servicios subirán las apuestas.

¿Te imaginas disfrutar de un cóctel aderezado con un toque de RA? Recientemente, se ha inaugurado en Washington el primer museo-bar con esta tecnología en todo EE. UU. En tan solo seis meses, por su puerta han cruzado más de 100.000 visitantes.

Y es que las aplicaciones de RA son tan innumerables como sorprendentes: desde permitirnos saber cuál es el estilo arquitectónico del edificio que tenemos delante, a darle vida a un cuadro de Monet o, en un plano diferente, poder visualizar el informe de un paciente en plena operación.

Diferencias entre la realidad aumentada y la realidad virtual

A pesar de estar entrelazadas, plantean revoluciones diferentes. Mientras que la Realidad Virtual permite crear un mundo virtual desde cero con todo lo que queramos, pero un mundo fantástico, lo que hace la Realidad Aumentada es agregar elementos virtuales (información adicional en forma de gráficos o imágenes) a nuestro entorno real.

El director ejecutivo de Apple, Tim Cook, lo tiene muy claro: «La Realidad Aumentada (RA) abarca más que la Realidad Virtual (VR) porque nos da la posibilidad de estar presentes y de comunicarnos y, simultáneamente, de disfrutar de otras cosas a nivel visual. Será la próxima revolución, como en su momento lo fue el smartphone».

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